CON LA APROBACIÓN Y LA FIRMA DEL CONVENIO DE MEGASIDER EL 11 de ABRIL, SE CIERRA UN CONFLICTO DE 16 MESES DE DURACIÓN. EL CONFLICTO MÁS LARGO DE UNA EMPRESA DE INDUSTRIA EN ARAGÓN

    15/04/2019.
    Movilización durante el conflicto

    Movilización durante el conflicto

    La Asamblea de Trabajadores aprobó el preacuerdo de Pacto que la Representación Legal de los trabajadores alcanzó hace apenas una semana y que daba fin a meses de desencuentros, intentos de negociación, demandas, convocatorias de huelga, movilizaciones, concentraciones etc., tiempo en el que los trabajadores confrontaban un modelo de empresa, en definitiva, unas condiciones de trabajo con las que no estaban de acuerdo.

    Fue en 2016 cuando esta empresa que pertenecía al Grupo Arcelor fue adquirida por un grupo empresarial gallego, MEGASIDER, con escasa experiencia en conflictos laborales. En aquel momento estaba en vigor un pacto con la antigua Arcelor, un pacto que recortaba algunas de las condiciones salariales previas, en base a dar la posibilidad al grupo de mantener el negocio en todas sus plantas en un momento del sector complicado.

    Cuando la planta zaragozana se vende al nuevo grupo gallego, ya los trabajadores sentían que habían sido estafados, porque si bien es cierto que Arcelor había incluso cerrado una planta en el País Vasco, su esfuerzo de reducción temporal de condiciones económicas en el pacto de Empresa dentro de este grupo, no había servido para lo que fue concebido, que no era otra cosa que mantener la planta y mantener las condiciones.

    Sin embargo, aun siendo conscientes desde CC.OO. Industria de las derivadas, no sólo del cambio de Titularidad de la Empresa, sino el cambio de formato de Empresa, pasando de una multinacional a un grupo familiar de comparativamente muchísimo menor tamaño, coincide en el tiempo con el aplastante éxito de las lista de CC.OO. en las Elecciones Sindicales, conformada por un equipo de gente joven en general y con muchas ganas de cambiar el rumbo de los acontecimientos, aun cuando entonces no se preveían los cambios y el futuro inmediato que deberían afrontar.

    Es importante conocer el origen porque quizás es así más fácil entender un conflicto de semejante magnitud.

    Ya con los nuevos dueños y al finalizar el pacto en diciembre de 2017, la nueva Dirección plantea unas condiciones leoninas, radicalmente distintas a las que en ese momento los trabajadores tenían pactadas. Se midió mal. CC.OO. creemos que la empresa midió mal, y equivocadamente creyó que iban a ser posibles sus objetivos iníciales, que eran prácticamente ir a Convenio de sector, dejando en el marco del salario variable la posibilidad o no de mantener parte de las condiciones económicas, y cubrir, eso sí, sus necesidades de jornada y turnos. Entendió que con un poco de mano dura, y un poco de resistencia a los primeros “embates” de respuesta sindical, el conflicto se iba a diluir.

    No fue así. Ni el hecho de que durante un año los trabajadores no recibieran los pluses de festivos, de nocturnidad y de turnos, ni el recorte sustancial de las condiciones económicas logró que los trabajadores olvidaran sus objetivos que eran mantener lo sustancial de sus condiciones.

    Sin embargo, el conflicto se radicalizó y durante muchos meses se produce un “estado de crisis laboral”. CC.OO. Industria creemos que durante este tiempo la empresa acometió otras actuaciones para cambiar el modelo de relaciones laborales de la empresa que había comprado, que sirvieran para desalentar la oposición a la firma de un pacto inasumible por la plantilla. Se empezó con denuncias a la RLT por huelga ilegal, cambios unilaterales de calendarios etc. y se produjeron un buen puñado de despidos, si bien es cierto que, en este punto, se mezclaban los despidos que tenían mucho que ver con el modelo de Empresa, (requerían mandos intermedios pegados a la filosofía de la empresa, y menos a los intereses individuales y colectivos) con otros despidos que tenían que ver con desalentar la oposición a sus planes. Casi todos los despidos, no todos, fueron finalmente conciliados, lo que indicaba que el problema no tenía que ver solamente con la parte económica, puesto que superaba en muchos casos las posibles cantidades indemnizatorias legalmente establecidas.

    El proceso ha sido un proceso de maduración de la parte empresarial, que tuvo y tiene que asumir que los cambios no pueden acometerse sin negociación y asunción por parte de la plantilla, y también de un proceso de maduración organizativa de la parte sindical, en primer lugar porque se ha tardado también tiempo en consolidar el liderazgo en el Comité de Empresa por parte de la Sección Sindical de CC.OO. internamente y también en el Comité de Empresa.

    En cualquier caso y valorando los aspectos económicos recogidos en el ratificado Pacto de Empresa, y asumiendo que ha habido recortes de los derechos laborales que se arrastraban de Arcelor, el Convenio tiene mucho que ver con la lucha que se ha mantenido durante todo este tiempo, y recoge los aspectos fundamentales de la misma: mantenimiento de los derechos adquiridos, reducir la parte variable ampliando a la vez la posibilidad real de cobro, una paga compensatoria añadida, y finalmente la devolución de una buena parte de las pérdidas que supusieron el no cobro de festivos y otros conceptos.

    CC.OO. Industria creemos que lo fundamental es que se ha roto la dinámica de imposición de la Empresa, y eso es importante. A partir de ahí, sigue siendo necesario mantener la organización de clase. Consolidar la sección sindical y vincularla al día a día de CC.OO. dentro y fuera de la fábrica, para seguir defendiendo, conservando y mejorando las condiciones laborales en esta Empresa.

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