Verano caliente en el campo y en la industria

    Artículo de opinión de Ana Sánchez, Secretaria General de Industria Aragón

    11/09/2018.
    Ana Sánchez

    Ana Sánchez

    Durante la pasada semana hemos venido gestionando desde CC.OO. numerosos conflictos, con distintos resultados, que nos han ido llevando desde a las mediaciones en el Servicio Aragonés de Arbitraje y Conciliación, a las puertas de las empresas o de las fincas ante las convocatorias de huelgas o concentraciones, o a las mesas de negociación: UNDESA, Kongsberg, Megasider, los temporeros del campo de Zaidín, las concentraciones de Yudigar, las concentraciones en la central térmica de Endesa…….
    Reflexionaba sobre que ha llevado a esta situación de repunte de la conflictividad, que no sólo se ha visto esta semana anterior, sino que viene siendo una constante en las últimas negociaciones, bien sean de convenios, pactos de empresa, o un simple calendario laboral.
    En todos ellos hay un denominador común: se desoye a los trabajadores y trabajadoras en sus reivindicaciones, se minusvalora el malestar de las plantillas y no parece haber un cambio de "chip", que marca el momento: existe crecimiento, y el crecimiento económico tenemos que verlo todas las personas.
    Alguno de ellos como el de la empresa Kongsberg, en la que se ha cerrado un acuerdo, después de dos propuestas "definitivas" sometidas a votación y rechazadas por l@s trabajador@s. Es el caso tipo de empresa auxiliar del sector del auto, en la que la dirección de la empresa entiende que el miedo a la deslocalización dentro o fuera del país, la competitividad de la empresa, igual en tiempos de crisis y de inestabilidad económica en general, que en tiempos de bonanza, tiene que descansar en los bolsillos de unos pocos trabajadores y trabajadoras dentro de la estructura de la empresa.
    Es el caso de Megasider, en la que las necesidades de la empresa, de poner su sello de marca de grupo, y la necesidad de imprimir los cambios tras la venta (antigua Arcelor) se lleva por delante el diálogo sindical.
    También tiene un esquema similar el conflicto de los temporeros de Zaidín, en el que los empleadores, incumpliendo el Convenio, entienden que el margen que se quedan los intermediarios, las comercializadoras etc., tiene que paliarse a base de incumplimientos de Convenio no pagando a la gente por lo que trabaja.
    Si hasta la ministra Báñez dice que hay subir los salarios… ¿no es un poco atrevido pensar que los trabajadores y las trabajadoras no vamos a defender los incrementos salariales y además vamos a luchar contra una precariedad que nos parece injustificada?

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